... bobadas
… de paseo.

... de daltonismo

Me alegré el día que murió Franco porque ese día al llegar a las puertas del colegio nos mandaron de nuevo a casa, por mí como si se moría cada día un dictador y no teníamos clase hasta la llegada del verano, o mejor, hasta el curso siguiente. Recuerdo el 23F, en casa estrenábamos equipo de música y curiosamente teníamos puesta la radio en el famoso momento del "¡todos al suelo!". Pensé, mañana no hay clases.
La RAH (Real Academia de la Historia) me ha hecho recordar esos momentos de infancia y juventud. En mi vida actual, afortunadamente, poco me importa la muerte de uno o el intento de golpe de los otros, o de los mismos. Me importa más el hecho de que seguimos discutiendo por los matices, que sé que son realmente importantes pero que por desgracia marcan demasiado nuestras diferencias.
Es verdad que en ocasiones es difícil ver la diferencia entre el vaso medio lleno o medio vacío, o entre el color fucsia o magenta, pero los matices nos permiten distinguir el uno del otro. Afortunadamente cada uno ve el color, y la vida, desde su propia perspectiva. Incluso en ocasiones vemos el vaso medio lleno cuando realmente está medio vacío, o nos equivocamos y confundimos colores. Nos convertimos en daltónicos que sólo ven las cosas en rojo y azul. Pero lo cierto es que una elección u otra no son tan distantes. Sería un error no saber distinguir entre colores y matices.
No me importa cierto daltonismo político, lo que niego es ver las cosas en los colores del "no-do".
... de azúcar y fantasmas.

No pretende ser mi intención elaborar una nueva receta de golosina para halloween. Para magníficas recetas culinarias ya existen otros blogs. Azúcar y fantasmas son las palabras que mejor describen las sensaciones contradictorias que he tenido estas últimas semanas.
Movimientos como #15M o #acampadas que han sido y son noticia, pero que poco a poco van perdiendo notoriedad e intensidad como un terrón de azúcar en un vaso de agua, que por el sólo paso del tiempo pierden la consistencia con la que se iniciaron. Igual que los buenos propósitos al comienzo del año nuevo, o los buenos deseos personales de cambiar algo pero que la falta de concreción, o voluntad, impiden que se materialice en algo tangible.
Estas semanas me he reencontrado con amistades en la red, algunas con las que apenas he tenido dos conversaciones y otras con las que conversé largo y tendido pero que el tiempo se ha encargado de marcar una gran distancia. Personas, en todo caso, con las que existe una especial conexión, gente de la que me fío y de las que una frase (tweet), en la red, me sugiere sentimientos y reflexiones, y en los tiempos que corren eso no es poco. En definitiva que "endulzan".
Por otro lado visiones de la realidad desde la perspectiva de una novela o de la óptica parcial de un informativo, que permiten descubrir pensamientos fantasmas. Miedo a que la violencia haga acto de presencia en nuestras vidas, como ya ha ocurrido otras veces, mostrándose como solución al cóctel de la indignación, la falta de trabajo y la ausencia de futuro. Afortunadamente por el momento la situación parece estar controlada, pero tengo la sensación de que unas pocas gotas más en el vaso de nuestra paciencia colectiva y el cóctel podría acabar siendo molotov.
Pongámosle azúcar a la vida, y preparemos un combinado bien dulce.
... de noticias
Sólo han pasado unas semanas y en los medios da la impresión de que la "gripe A" haya sido erradicada. Lo que hace días era noticia de titulares y ocupaba, y preocupaba nuestras vidas, hoy casi ni existe en los diarios y resto de medios. La presión informativa a la que fuimos sometidos durante días, con información al minuto de casos y posibles casos en nuestros países, provincias y ciudades, hasta el punto de llegar a pensar que el amigo del vecino de mi vecino de la escalera de al lado podía poner en riesgo nuestra propia salud, ha sido sustituida. Ya no es "noticia". 